DAPHNE GROENEVELD

October 25, 2017

 

En 2010 comenzó su rápida carrera hacia la cúspide. Primero fue una portada para Vogue París junto al maestro Tom Ford. Luego se sumaron las pasarelas del Milan Fashion Week y una serie de covershots para ediciones en Japón, Tailandia, Corea, Rusia y Reino Unido de las revistas de moda más prestigiosas. Con un rostro extravagante, cejas pobladas y una miradaque no deja a nadie indiferente, los diseñadores de alta costura cayeron rendidos a los pies de Daphne Groeneveld, la chica holandesa que llegó a remecer el mercado.

 

Fotografías: Zoey Grossman

Edición de moda: Anna Katsanis at Atelier management

 

Rubia, delgada y 1,79 centímetros de altura. Con solo esa descripción, cualquiera se imaginaría una blonda despampanante, quizá un atractivo bastante popular. Error. Daphne Groeneveld es una belleza atípica, que nació durante Navidad en 1994 (holandesa, 22 años). Un día, durante un viaje familiar en París, Daphne fue abordada por un agente. Tenía 12 años y fue su primer encuentro con el mundo del modelaje. Dos años más tarde, en Ámsterdam fue reclutada por una agencia y comenzó la gran aventura. “En ese momento pensé, ¿por qué no darle una oportunidad a esto? ¡Hagámoslo! Hasta hoy estoy muy agradecida”. 

 

El gran salto lo dio en 2010, cuando modeló por primera vez en una pasarela para alta costura durante el Milan Fashion Week. No pasó mucho tiempo para que Vogue París la tuviera entre sus páginas. Los reconocidos Mert y Marcus estuvieron a cargo de fotografiar la gran portada de Groeneveld, quien no sabía hasta que la revista salió a la venta que la edición de diciembre de ese año se convertiría en su primera covershot. Con sus gruesos labios de un rojo perfecto, llamativos ojos bañados en sombra plateada y la cabeza ligeramente hacia un costado, la imagen pasó a ser un hito para Vogue y para ella. También fue en ese instante cuando la modelo conoció a Tom Ford (quien también la acompaña en la portada) para quien ha trabajado en múltiples campañas publicitarias. 

 

La chica de “las grandes cejas” y “labios exuberantes”, como fue apodada por varios medios, empezó a cosechar portadas alrededor del mundo. Casi todas las versiones asiáticas de Vogue (Tailandia, Corea y Japón) la tuvieron, y este año Harper’s Bazaar España la enfundó en un abrigo mostaza de Calvin Klein para su
especial de agosto. 

 

En 2012 probó suerte y grabó uno de sus primeros comerciales junto a Dior, donde emula a una especie de Brigitte Bardot que se divierte en un pueblo costero. “Ligera como el viento”, “brillante” e “inocente” fueron algunos de los elogios que recibió por aquel trabajo. Un año más tarde, también apareció al frente de la línea de maquillaje Addict by Dior, y en 2015 Tom Ford la fichó como el rostro protagonista de Soleil, una de sus nuevas fragancias. Y aunque parece que ya lo ha hecho todo, Daphne quiere continuar explotando su faceta más lúdica. “Me encantaría trabajar en más comerciales. Hay algo sobre estar frente a una cámara de video que realmente disfruto. Existe un elemento de la actuación que me llama mucho la atención y que encuentro muy estimulante”.

A pesar de todos los éxitos que ha tenido a su corta edad, Daphne Groeneveld nunca pensó en convertirse en modelo. De hecho, desde pequeña siempre ha querido abrir su propio hotel. “Cuando era más joven decía ‘quiero iniciar un hotel’. Y continúa diciéndolo. "Es uno de mis más grandes anhelos, así que espero que suceda algún día”. Con solo 22 años pareciera ser que Daphne Groeneveld ya conquistó pasarelas, portadas y firmas, quién sabe si seremos testigos de su primera línea hotelera. Solo nos queda esperar.

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Hair: Michael Silva @ TeWallGroup con productos Mr. Smith

Make-up: Lottie con productos Nars Cosmetics

 

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