DRIES VAN NOTEN

December 22, 2017

Dries van Noten, aficionado a los estampados, que crea siempre desde cero, lleva más de 30 años haciendo las cosas a su manera. Mantiene un pie en el arte y otro en la moda, con caso omiso a las tendencias. Ahora, el diseñador belga celebra sus cien desfiles con la publicación de un libro joya, donde recopila sus años de diseño y muchos sueños que dan color a su historia.

 

 

Cien son ya los desfiles en los que el diseñador Dries van Noten (Amberes, 1958) ha deleitado con tejidos maravillosos, mezclas sorprendentes, superposiciones pluscuamperfectas, bordados exquisitos, estampados oníricos y mucho, mucho espectáculo a sus incondicionales a lo largo de más de 30 años. Para celebrar esta cifra redonda, sale a la luz un libro dividido en dos volúmenes: uno abarca del show 1 al 50 y el otro, del 51 al 100 (editorial Lanoo Publishers). En sus páginas a todo color, más de 2.000 imágenes de pasarela, backstage, invitaciones, escenografía... dan vida a esta lectura de culto que ve la luz este mes. “Es emocionante tener todos los desfiles juntos en este objeto tan especial para recordar”, asegura el genio belga. Cuesta identificar al tipo calmado y ordenado que se sienta al otro lado de una mesa rústica con los vivaces estampados que le han dado la fama. Pero no hay duda de que sus creaciones parten de algún pliegue visceral de este reposado esteta, nieto e hijo de sastres y educado por los jesuitas. De otra forma sería imposible que hubiera sido tan fiel a un estilo inclasificable y profundamente original, desde su primera colección en 1986. Entonces formaba parte de un grupo de diseñadores, los Seis de Amberes, que colocaron la capital belga y su escuela en el mapa de la moda internacional. Hoy, desde un almacén de 5.500 metros cuadrados reconvertido en seis pisos de espaciosas oficinas frente al antiguo puerto de la ciudad, Van Noten defiende una forma de diseñar y trabajar que no se parece a ninguna otra.

 

Acabas de convertirte en centenario en las pasarelas. ¿Qué significa un desfile para ti? 

Un desfile es un acontecimiento, algo que está centrado en una idea. Para mí no es la guinda del pastel, es el pastel. Además, las grandes efemérides no siempre se corresponden con años importantes, y viceversa. Por ejemplo, el desfile número 36 supuso un cambio importante para mí y no el 35. Un desfile te obliga a reflexionar sobre el pasado y sobre lo que te deparará el futuro. Es una oportunidad de pasar a la siguiente etapa, no sólo de cambiar el estilo de ropa que hago, sino mi enfoque como creador. No me gusta recrearme en la nostalgia, sino preguntarme: ‘¿Qué podemos hacer para que evolucione la marca?’. Ese reto me pone nervioso. Te preguntarás por qué no me he acostumbrado aún, pero es así. Siempre lo vivo como si fuera mi primer desfile. 

 

¿Recuerdas el primero de todos? 

Fue muy inocente. Era un desfile de moda masculina, así que las expectativas no eran tan altas como ocurre con los de moda de mujer. Fundé la compañía en 1986, pero no tuvimos los recursos necesarios para hacer un desfile hasta 1992. Estábamos en el sótano del hotel St. James and Albany de París y queríamos que el escenario fuera como un pequeño teatro con un fondo móvil, de manera que la luna pudiera subir y bajar. Trajimos un montón de césped auténtico para que hiciera de pasarela, pero cuando lo instalamos descubrimos que con la luz parecía marrón. Así que tuvimos que pintarlo con spray de color verde manzana. ¡Estábamos aplicando un color falso al césped para que pareciera más real! Todo lo que podía ir mal en aquel desfile, acabó yendo mal. 

 

¿Qué has aprendido a lo largo de estos años? 

No lo suficiente. Puedes intentar comprender el funcionamiento del sistema, conocer las expectativas del público para sorprenderlo, pero luego te das cuenta de que no hay un sistema. Al revisar desfiles de otros años que a mí me parecieron buenos en su momento, me doy cuenta de que ya no me gustan tanto. Y críticas que antes no comprendía o no aceptaba tienen más sentido. Para mí es importante salir de mi zona de confort y mantener viva la tensión. 

 

 

Desde que comenzaste en la industria, ¿dirías que los desfiles, en general, han cambiado de alguna forma?

Todo se ha vuelto más serio. En los inicios de mi carrera, las modelos sonreían. Eso cambió a mediados de los años 90. Se dio más importancia a los accesorios, a la primera fila y a la presencia de famosos. Luego, las modelos se convirtieron en estrellas de la moda y ahora vuelven a serlo gracias a Instagram. Los desfiles se hicieron monumentales en todo el mundo. Y todo se volvió mucho más caro. Pero lo cierto es que, aunque esta etapa de cambios pueda dar miedo o sensación de inestabilidad, es como tiene que ser. Estamos viviendo una época de sobredosis de moda.

 

Para el de este marzo 2017 has revisado y revisitado el pasado...

Estuvimos revisando el archivo y viendo qué diseños merecían ser recuperados. Luego los renovamos añadiendo un elemento gráfico por encima. También quería compartir ese momento con personas que habían desfilado para mí en ocasiones anteriores. Por eso invitamos a modelos del primer desfile femenino y hasta a chicas que descubrimos la temporada pasada, de manera que el desfile incluyó a mujeres de todas las edades y reflejó los colores de todo el mundo.

 

El desarrollo y la labor de documentación para los estampados ha sido siempre un aspecto clave de su trabajo. ¿Cómo se concibe un motivo nuevo? 

Cada temporada quiero hacer algo distinto para mantenerme a mí en vilo, y al equipo en forma. Cuando esto se vuelve sistemático, se acabó. Cada seis meses me gusta limpiar la mesa y empezar de cero. A menudo se hacen cosas parecidas a las anteriores, pero el proceso, la construcción de la idea, ha sido mucho más interesante al intentar variar. A veces consiste en rajar un trozo de tela, otras es un poema…, lo que sea, sólo sentirlo. Sólo quiero hacer algo que me guste. Y me gusta sentir que es fruto de la casualidad, espontáneo. Que no está organizado. Así que una noche, tal vez bebemos mucho vino tinto y terminamos en una velada.

 

¿Ser ético es tan importante como ser comercial?

La pregunta es ¿cuán ético quieres ser? Hay empresas que dicen que usan algodón orgánico y promueven la producción local, pero luego hacen envíos por DHL. No tiene sentido. ¡No envuelvas tus prendas en plástico! Busca una alternativa. Lo importante es ser honesto. Desgraciadamente, la moda no es la industria más ecológica del mundo. Tienes que hacer cuanto está en tu mano, pero sin caer en absurdos ridículos. 

 

Aunque en moda, como en cualquier negocio, las cifras tienen que cuadrar, la intuición y la emoción siguen marcando la diferencia, ¿no? 

Es importante saber qué se vende y qué no. Pero a partir de ahí, tengo tanta libertad para crear como responsabilidad para tomar decisiones. No puedo olvidar, por ejemplo, que en India hay tres mil personas trabajando en nuestros bordados. No soy ese tipo de diseñador que una temporada decide no hacer bordados y ‘lo siento por aquellos que se quedan sin pedido’. Unas veces serán más visibles que otras, pero siempre estarán ahí. Me gusta construir relaciones sólidas con mis proveedores. No hay una garantía, pero sí un compromiso ético. Del mismo modo pienso en aquellos compradores que han apostado por mi marca desde el principio; mi responsabilidad es ofrecerles prendas que sé que venderán bien. Cuando construyes una colección, debes tener en cuenta todos los mercados. Son factores con los que juego a la hora de diseñar. 

 

 

 

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