EL ATELIER DE DIOR

December 21, 2017

Del molde al ensamblaje, pasando por el bordado, este es el savoir-faire de los diseños de María Grazia Chiuri para su primer des le de Dior, Primavera/Verano 2017, inspirados en el Tarot. Un estreno que cobra forma de alegato feminista al ser la primera mujer al frente de la histórica maison. Toda una (r)evolución.

 

 

Asentada en Roma, María Grazia Chiuri (1964, Italia) había recibido hace 20 años una propuesta por parte de Sidney Toledano, el consejero delegado de Dior: diseñar los bolsos de la enseña francesa, en ese momento capitaneada por John Galliano. La oferta no fue su ciente para convencer a la diseñadora de un sí que habría supuesto un giro de 180 grados en su vida. Donde unos verían vanidad o necedad, Toledano vio franqueza. Por eso, cuando en el otoño de 2015 Dior decía adiós a su director creativo, Raf Simons, volvió la oportunidad. En julio de 2016 era real: María Grazia Chiuri se convertía en la nueva diseñadora de la rma, la primer mujer en llevar las riendas artísticas de una maison mítica. Dice que cuando tuvo la oferta sobre la mesa hizo balance. Una respuesta a rmativa supondría una gran responsabilidad, un reto descomunal y una mudanza a París. «Mi marido me dijo: ‘Los niños han crecido y viven sus vidas; si quieres retarte a ti misma, puedes’. Y pensé: ‘Si no lo hago ahora, ¿cuándo?». Y así fue como, con 52 años, esta mujer romana escribió el nuevo capítulo de su vida: ser la primera mujer en ocupar el cargo de directora creativa de Dior. Aunque Victoire de Castellane dirige la creación de joyas de la casa, hasta el momento el trono de Monsieur Christian Dior únicamente había sido ocupado por hombres: Yves Saint Laurent, Marc Bohan, Gianfranco Ferré, John Galliano, Bill Gaytten y Simons. Si bien es cierto que cada uno de estos nombres ha venerado a las mujeres, el chaje de la creativa italiana llega en un momento en el que la moda, como agente catalizador del avance social, ha abrazado la causa feminista. Para preparar su primera colección, Primavera/Verano 2017, solo contó con dos meses. Toledano propuso retrasar la presentación, pero Chiuri se negó: sería el pasado septiembre, como estaba previsto.

 

Era el des le más esperado de la temporada. Casi un momento histórico. Nadie quería perderse su esperado debut. No faltaron colegas de profesión, como Giambattista Valli, Christian Louboutin, Alber Elbaz, su excompañero Pierpaolo Piccioli o Gaia Repossi, diseñadora de joyas, que mostró así su entusiasmo: «María Grazia construirá una nueva e increíble dinámica en Dior. Un nuevo discurso». Tampoco las actrices Marion Cotillard y Jennifer Lawrence, ambas imágenes de la maison, o la cantante Rihanna, la modelo y vocalista Carla Bruni y la top y también actriz Mila Jovovich. El pabellón instalado en los jardines del Museo Rodin de París estaba atestado de invitados. En el lugar, la creativa pidió al decorador Alexandre de Betak que recreara la habitación de la película "El inocente", de Luchino Visconti (1976). El sello italiano debía aparecer por algún lado. «Nada de ores», fue la consigna, en alusión a la devoción oral de su antecesor, Raf. Pero tal inocencia era solo la antesala del gran golpe de efecto. De primeras, con la modelo Ruth Bell: pelo corto, mirada seria, un total look en blanco con chaleco acolchado, corazones bordados sobre el pecho y bermudas. No era el estilismo más estrictamente bello, pero sí contenía la fuerza que exige toda ruptura. Después llegaron las concesiones a las bailarinas que dibujó en su etapa en Valentino, pero las actualizó con elementos de hoy: chokers, un solo pendiente de aro, mil y un anillos que retoman los motivos de la estrella, el corazón y el trébol, y tipografías que, según la diseñadora, «estaban inspiradas en el hip-hop y la cultura callejera» y remasterizaban el eslogan clásico de la casa: de J’adore a J’aDior. Se vio en los elásticos de las faldas, en tirantes y en el lazo de los atemporales tacones kitten. Un juego de palabras que anticipaba la intrépida era que acogía la maison. La Ciudad de las Luces y el universo de la moda estaban viviendo un momento histórico: eran testigos de la primera colección de Dior concebida íntegramente por una mujer, la primera a la cabeza del atelier en su historia, y la responsable de llenar la pasarela de mensajes con reivindicaciones feministas aunque se alejasen del espíritu Dior hasta el momento.

 

 

Más inteligente que emocionante, su colección fue una declaración de intenciones desde el minuto en que escogió la música de Beyoncé para su des le. Fue la canción "Flawless", que incluye las palabras de la activista y escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. El título de su célebre discurso se imprimió en la camiseta estrella de la línea: We should all be feminists (‘Todos deberíamos ser feministas’). Grazia y el feminismo, sin poesía y en forma de retal de algodón, materializaron su unión. Por si el mensaje no fuera lo su cientemente claro, la italiana articuló toda su propuesta alrededor del equipo de esgrima. «Es prácticamente igual para el hombre que para la mujer. Es una disciplina en la que el equilibrio entre pensamiento y acción, la armonía entre espíritu y corazón son esenciales. El uniforme de las esgrimidoras es, a excepción de las protecciones especiales, idéntico al de los esgrimidores. El cuerpo femenino se adapta a este conjunto, a este armazón, que a su modo, parece esculpido siguiendo sus formas», dice. Al reinterpretarla primero como chaqueta de cuero y, sucesivamente, como corsé, chaleco y corpiño, Chiuri buscaba crear un nuevo uniforme para la mujer, la armadura con la que competir en el mundo actual. Una estética que como el New Look de Christian Dior en su momento, que constituyó un reto a la modernidad y al rigor de la vestimenta, devolviendo a las mujeres las curvas y el re namiento que las guerras habían eliminado, «se adaptase a las necesidades cambiantes de la mujer, pero que fuese más allá de las categorías tradicionales de femenino y masculino, joven y no tan joven, razón y emoción, que ya no son conceptos complementarios». Pone a la mujer en el centro, desplazando las expectativas y cuestionando lo establecido. Llama a re exionar sobre las formas de una silueta contemporánea, ágil, olímpica, elitista en la elegancia deportiva, manteniéndose al alcance de todas. ¿Cómo? El uniforme es a la vez un elemento único y serial. Es un lugar donde el cuerpo se expresa en su individualidad y donde puede compartir al mismo tiempo con otros cuerpos las mismas reglas del juego y de las apariencias.

 

Propuestas con las que a todos los presentes les quedó clara una cosa: Dior creó a la mujer y María Grazia la empoderó. «Me esfuerzo por prestar atención al mundo y crear una moda que re eje a las mujeres de hoy. Una moda que las acompañe en sus transformaciones, para que consigan escapar de las eternas categorías estereotipadas», asegura y prosigue. «Me estreno con una colección que es una síntesis entre la historia de Dior y lo que Dior representa en la actualidad. Junté todos los elementos con mi instinto como guía y me puse a trabajar. Tengo una relación estrecha con mi hija de 20 años y, gracias a ella, estoy en contacto con una nueva generación de mujeres. Una generación clave. Una generación que por n está en el tablero mundial lista para jugar y sorprender». Con su estreno, María también deseaba enviar un mensaje a todas las jóvenes para quienes la casa representa un símbolo de feminidad y armonía. «Los vestidos del des le fueron diseñados para ellas, revelando su dinamismo y ganas de conquistar el planeta. Quise lanzar un mensaje a estas jóvenes para quienes Dior representa un símbolo de feminidad y armonía. Un emblema que les gustaría incorporar a su vida diaria», explica la creadora

 

Desde los talleres de la casa, se pusieron manos a la obra para tal cometido. Kilómetros de muselina de seda, rollos de tul y georgette, se convirtieron en maxifaldas y vestidos con suntuosos bordados de los signos del zodíaco y del Tarot que sugieren posibles interpretaciones del futuro. Christian Dior era creyente del arte adivinatorio de los cartománticos y la madera, los tréboles, la estrella y el número ocho siempre fueron sus inseparables compañeros. «En gran medida, él era supersticioso, yo no, y que le echaran las cartas era un hobby como cualquier otro. Así que traté las cartas del Tarot como letras de un abecedario fantástico con el que relatar cuentos mágicos hechos con símbolos y signi cados secretos», dice. Tal vez en una de sus sesiones esotéricas haría la gran pregunta. Y la respuesta llega hoy, 60 años después de su muerte, en forma de lema viral: ‘The future is female’ (‘El futuro es femenino’). Bajo la buena estrella, y aceptando de buen grado los signos del destino, María hiló la larga historia de Dior, sin olvidar a los creativos anteriores y sus trabajos, con su propia estética.

 

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