TIMELESS BRITISH STYLE

December 24, 2017

Más de 100 años ha evolucionado el trench coat de Burberry, para convertirse en el ícono de vestuario que es hoy. Ese que representa el estilo británico atemporal, la innovación y el diseño contemporáneo con toda su fuerza y especial potencia.

 

 

Antes de que Thomas Burberry creara la singular gabardina de su firma en 1879, las telas y abrigos impermeables eran encerados o recubiertos de goma, de esta forma podían repeler el agua. Pero la fórmula los hacía pesados, rígidos y muy incómodos de usar por períodos largos de tiempo. Nada práctico si evocamos la época e imaginamos a cientos de soldados vistiendo estas piezas sobre sus uniformes y muchas veces instalados en las trincheras. A esto se debe que la creación de esta nueva pieza fuera un gran acierto, porque además del extraordinario diseño del trench coat Burberry, la gran distinción de su gabardina fue la composición, hecha por un tejido compacto, donde en cada centímetro se encontraban más de 100 hebras de hilo solo separadas por milimétricos espacios que permitían ventilación. Lo más relevante es que era una tela que no permitía el paso de la lluvia, siendo,
a la vez, ligera, altamente resistente y además transpirable.

 

Elogiado año tras año por sus cualidades de protección, comodidad y durabilidad, el diseño del Burberry trench coat fue creciendo en popularidad hasta hoy, y 137 años después, en la fábrica de la firma se siguen creando gabardinas bajo muchas de las técnicas tradicionales de antaño, lo que sumado a los nuevos procesos de acabado de la tela y sus actuales tecnologías hacen del trench una pieza aún más repelente al agua que en tiempos pasados y de aún mayor duración.

 

Cada paso en su cadena de producción, desde Castleford al norte de Inglaterra, es fuertemente cuidado, comenzando con la materia prima, hasta llegar al acabado. El algodón, por ejemplo, es elegido en cuanto a su delicadeza y la longitud de sus fibras, sometiéndose a un proceso donde los hilos son girados, haciendo la trama más fuerte y duradera, y dando como resultado una textura limpia y de mayor firmeza a la superficie de la tela. El mítico color Burberry, por su parte, es estrictamente controlado, debiendo ser firmado por los artesanos de la fábrica. Solo después de esa aprobación final, este tejido, que está patentado desde 1912, se somete a sus distintos acabados.

 

 

En la actualidad, y bajo la dirección creativa de Christopher Bailey, la casa inglesa tiene varios modelos de su original trench, siempre todos creados a base del diseño que lo precede y su potente ADN. Hay algunos clásicos, otros de fit más ajustado, pero todos con una intrínseca energía grabada por la misma cultura en que nace y donde también se desenvuelve, esa cultura inglesa que vibra con la música, el cine, la moda y las letras, y que bien Bailey ha sabido introducir de forma transversal a la marca.

 

Entre las muchas innovaciones que esta era le ha entregado al clásico de la firma están sus múltiples modelos, la incorporación de innumerables telas a los distintos cortes de cada uno de los diseños, los impresionantes estampados de Burberry Prosum, y la reciente incorporación del monograma al modelo Chelsea, donde se pueden agregar al trench hasta tres iniciales bordadas en una selección de 15 colores de hilo, siendo esta la versión más personalizada de la centenaria pieza de la casa.

 

A la luz de los años y junto con la incorporación de Bailey en la creación, quien ha sabido darle un gran aire y visión a la marca, se hace indudable y evidente el actuar del paso del tiempo en todo el proceso, y en cómo ha evolucionado este clásico en su diseño, pero lo cierto es que la gabardina Burberry sigue siendo símbolo de distinción, calidad y artesanía, todo un legado que solo se ha ido perfeccionando y que probablemente seguirá siendo por siglos aún más venerado, como un gran ícono de todos los tiempos. 

 

 

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