TOM FORD UNDERWEAR

October 28, 2019

El diseñador de semblante perfecto, que también modela para su firma homónima, fue el responsable del éxito de dos de las casas más importantes del mundo del lujo, Gucci e Yves Saint Laurent: les devolvió el esplendor, no sin generar polémica en torno a los límites de la sensualidad. Esa sí que es su especialidad. Ahora vuelve con más impulso.

 

por Valentina Espinoza

 

 

Lleva años cargando con el apodo “Rey del Sexo”, título que le cayó por orden divina luego de una de sus campañas publicitarias más famosas, una que probablemente hoy, por los tiempos que corren y los movimientos sociales imperantes, no podría hacerse. Era 2003 y Ford lideraba la dirección creativa de un Gucci que estaba prácticamente en bancarrota y que necesitaba un punch de energía que le diera visibilidad y lo reconectara con el público joven. ¿Su propuesta? Una historia visual tórrida, al borde del soft porn, que hasta la fecha se sigue estudiando en el marketing de moda. En la imagen aparecía el cuerpo de una modelo –la top Carmen Kass, aunque sin revelar su cara– bajándose el calzón frente a un estupendo joven arrodillado. ¿El punto de no retorno? Su zona púbica estaba estratégicamente depilada formando la letra G alusiva a la marca. La foto la tomó Mario Testino y casi inmediatamente entró a liderar la lista de los avisos publicitarios más polémicos de la moda. “Sluttiness is just a loss of freedom”, sentenció Ford tiempo después. Y sí, el término “sexo” le pertenece casi por derecho propio, sobre todo porque durante su carrera como creativo ha logrado alejarlo de la bullada vulgaridad para retratarlo como algo sofisticado, directo y muy visual. Tanto así que muchas veces ha jugado a reinventar el porno en clave chic. Porque el sexo vende, y poca gente en la moda sabe de sexo y de vender tanto como Ford. Pero Gucci no fue la única firma donde dio cátedra de erotismo. Al mando de Yves Saint Laurent, en el año 2000 expuso a la modelo Sophie Dahl para el perfume Opium, y dos años más tarde al campeón de artes marciales y modelo Samuel Dekeber para el M7.

 

Pese a esta imagen absolutamente erotizada que uno puede hacerse de Tom Ford a simple vista, la mente del diseñador texano, de 58 años, solo piensa en negocios. Sí, también es el “Rey del Business”. En más de una oportunidad ha manifestado que un diseñador de modas no es un artista, ya que finalmente crea algo que tiene que ser vendido y que tiene que ser marketeado. Si bien Ford se caracteriza por su imagen perfecta en cada una de sus apariciones públicas, también destaca por su modo amable y respetuoso, sin dejar que eso opaque que es un individuo esencialmente serio y distante. Es más, en una oportunidad la mandamás de Vogue, Anna Wintour, lo llamó “el Flaubert de la moda”, debido a su personalidad genuina que va tan bien de la mano con el concepto de lujo que ha comunicado siempre en las marcas de moda para las que ha trabajado. 

El también cineasta fue recientemente nombrado presidente del CFDA (Council of Fashion Designers of America) y actualmente está volcado en su marca homónima, en la que participa no solamente de la propuesta creativa, sino que también en la publicidad y el marketing. 

 

 

Gurú del underwear

El asunto es el siguiente: hay que reconocer que más allá de las palabras de buena crianza, si hablamos de Tom Ford es imposible no terminar pensando en sexo o en lo sexy o –al menos– en altas dosis de sensualidad. Pero, además, ¿existe alguna autoridad en estilo más grande que él? Ford es el epítome del hombre bien vestido y su marca homónima es la última palabra en elegancia moderna. ¿Su última arremetida? Una línea de ropa interior masculina que presentó en su pasarela FW18 y que se ha convertido en objeto de deseo para todos quienes ya se quisieran un ápice de su sex appeal: Tom Ford Underwear. "Es la prenda de vestir que se ve con menos frecuencia, pero no por ello se debe descuidar", señaló luego del desfile. Pero como todo en el universo Ford, aquí tampoco hay detalles al azar. Muy por el contrario. El yuppie para quien diseña encontrará estilos básicos, que van desde calzoncillos de algodón hasta lujosos boxers de seda, todos coronados con la pretina y el logo de la firma en el terciopelo tan característico de la marca para máximo estilo y comodidad. Una manera sofisticada de darle forma al interior, además del exterior. 

En cuanto a diseños, la colección que está a la venta en el sitio oficial TomFord.com suma 43 modelos en una paleta que incluye desde tonos metalizados y estampados de cebra y leopardo, hasta una amplia selección de tonos nude, pensados para combinar con los diferentes tonos de piel, una alternativa muy interesante si pensamos que se adapta a una gama más amplia de tonalidades, mucho más sexy que el poco sentador beige tradicional que suele venderse como universal. 

Según él, los calzoncillos funcionan mejor bajo ropa bien ajustada, pero no deben ser demasiado apretados para que no quede marca visible. También dice que los boxers son una apuesta más segura, porque su holgura hace que no se marquen líneas indeseadas en la parte trasera. Y si se trata de las reglas para lucir ropa interior al estilo Tom Ford, el mismo diseñador dice que nunca puedes tener demasiados pares. “Un cajón de ropa interior bien surtido es una necesidad de la vida moderna. Me gusta tener una selección de underwear en diferentes colores y materiales para cualquier ocasión". Además, y según declaró a Vogue, un hombre siempre debe tener "calcetines y ropa interior nuevos" y debe "botar los viejos cada seis meses". Si él, que es el gurú del estilo lo dice, habrá que ponerlo a prueba y hacerle caso a pie juntillas. Y como, además, es el rey de marketing y las ventas, estamos seguros de que su línea de underwear será otro golpe exitoso en su portafolio, así como prácticamente cada uno que ha ideado. Tom ya lo hizo, él viene de vuelta. 

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