LANVIN "A GIRL IN CAPRI"

November 18, 2019

Hay momentos que son esenciales, más aun cuando nos parecen robados al tumulto, a la agitación, al tiempo que se va. Un poco de magia, pequeños milagros: un viento suave de poniente, un beso en la nuca, el canto de una fuente en verano.

O bien, a partir de ahora, el nuevo perfume de Lanvin.

 Suavidad bucólica de vergeles y jardines fecundos. La esencia de limón Primafiori abre la composición. Una fragancia radiante, intensamente optimista, como cuando el astro, a mediodía, salpica de manchas cegadoras los adoquines de las calles tranquilas. Esta variedad se distingue por la calidad excepcional de su aceite oloroso y por su floración permanente, que embalsama el aire durante las cuatro estaciones.

La bergamota modula la vivacidad de esta salida y algunas bayas rosas la puntúan con una picardía sonriente.

 

En el corazón encontramos la delicadeza inédita de una flor blanca poco conocida. Los pétalos de la flor del pomelo, al eclosionar, se parecen (¿no son primos?) a los del neroli, pero son más chispeantes, más danzarines y, osemos decirlo: más elegantes. Todo es simplemente exquisito, infinitamente grácil. En contrapunto, y puesto que Capri es un paraíso que existe en mitad del agua, Sophie Labbé, perfumista emérita, ha imaginado un acorde (muy) sutil de rocío marino. 

 

Finalmente, en remanencia, la resonancia enigmática de madera a la deriva. Venida de muy lejos, como la que llega arrastrada hasta la orilla, zarandeada durante décadas por las olas, todo el misterio de la fragancia se expresa a través de ella. Y su intensidad evoca los mitos antiguos.

Por último, para lograr ternura y armonía, los almizcles blancos aportan en vibrato una dulce caricia a la última nota. 

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