COLECCIONES CON HISTORIA

February 18, 2020

 

 

 

La elogiada manufactura suiza de relojería tiene en su poder el peso de la historia. Su especial clientela los delata: María Antonieta, la emperatriz Josefina, Napoleón Bonaparte o Caroline Murat, Reine de Naples, son quienes los han preferidos desde tiempos inmemoriales.

 

La relojería suiza es sin duda una de las más respetadas del mundo, pues llevan un par de siglos confeccionando a pulso, y por verdaderos artesanos, las más perfectas maquinarias, con exquisitas, sofisticadas y elegantes armaduras que acompañan su pulcro funcionar. Relojes que más parecen joyas, hechos no sólo para ver la hora y bajo los mejores estándares de elaboración, sino que han marcado hitos que el paso del tiempo no ha podido borrar.

 

La Casa Breguet, es una de las más antiguas firmas de relojes del mundo. Creada por un joven Abraham-Louis Breguet en 1775, fue tempranamente presentado a la corte francesa por su protector y gracias a eso se convirtió en el relojero indispensable para toda la aristocracia del país; las élites científicas, militares, financieras y diplomáticas de la época.

 

La familia Bonaparte es un extraordinario ejemplo de lealtad para con la relojería Breguet. Efectivamente, comenzando por Napoleón, casi todos los miembros de la familia fueron entusiastas coleccionistas de sus creaciones. La emperatriz Josefina, primera esposa de Napoleón, recibió en 1800 un reloj de bolsillo de oro y diamantes, que originalmente contenía un retrato de su esposo. Años después el reloj sería devuelto a Breguet en 1837, para ser intervenido con el monograma en diamantes de su nueva propietaria, la hija de Napoleón y Josefina, Hortensia.

 

Una de las más importantes colecciones que Breguet desarrolla de manera exclusiva hasta el día de hoy es el de la Reine de Naples. Durante su reinado en Nápoles, Caroline Murat, la hermana menor de Napoleón Bonaparte, fue una gran defensora de las artes y adquirió muchísimos relojes. En 1810, el relojero establecido en Quai de l’Horloge, en París, comenzó una creación sin precedentes para la Reina, un reloj diseñado para llevar en la muñeca. Este sería el primer reloj de pulsera conocido en el mundo, desde su entrega en 1812. La creación de forma alargada, con una esfera plateada convertida en un motor, era muy delicada e incluía varias complicaciones: un repetidor, un indicador de fase lunar y también un termómetro. Además, tenía un brazalete de pelo e hilo dorado que permitía su uso en la muñeca. Haciendo gala de esa majestuosa pieza, es que Breguet ha manteniendo a través de los años una colección dedicada a homenajear a la Reine, cargando de historia y emoción, estas obras de arte que hacen eco de su tremendo e inigualable pasado.

 

Hoy la marca sigue esforzándose por transcribir la excelencia a través de relojes excepcionales, y tanto ahora como en el pasado, el nombre de la Casa evoca al mismo tiempo la innovación, la elegancia, el clasicismo y la búsqueda de la perfección estética y técnica. Quienes visten un Breguet son conocedores de lo que es una pieza de culto y no necesitan demostrarlo, porque es algo que se manifiesta con los acordes de su tic tac. Reyes, princesas, reinas, presidentes, ministros y coleccionistas son los embajadores que lo corroboran a diario y sin disimular.

 

 

Fotografías gentileza marcas.

 

 

 

 

 

 

 

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