EFECTO "STRANGER THINGS"

October 8, 2019

Lo extraño se convierte en adicción y tenemos los ojos, la mente y el clóset mirando los 80. Los fanáticos de la serie Stranger Things de Netflix hoy pueden vestirse como sus personajes y entrar en un mundo sugerente y complejo, además de cool. Las marcas lo saben y disfrutan  viendo cómo su clientela se pelea por llevar cualquier look que recuerde a la pandilla de amigos más famosa del último tiempo.

 

por Carlos Loyola Lobo

 

 

Cuando pensábamos que el revival por la década de los 80, en la moda y en la cultura popular, había sido suficiente -recordemos que incluso tuvimos una serie de ficción en  televisión con la experiencia chilena durante aquellos años-, los escarmenados, los pantalones anchos y las hombreras se niegan a la extinción en un nuevo y eterno retorno de la mano de la ficción audiovisual. Netflix es el culpable. La historia de cuatro chicos y una chica, no sabemos si extraterrestre o con superpoderes implantados, nos tiene embobados frente a la pantalla desde hace tres años. 

Stranger Things tiene la habilidad de apropiarse de todas esas películas clásicas que veíamos de niños, cuyas imágenes, ropas, juegos, marcas y música están en el inconsciente y en la memoria de todos los que vivimos esa época. La apropiación es directa y sin disimulo. Cada capítulo trae de vuelta referentes cinematográficos homenajeados casi de manera literal: ahí están Stand by me, Los Goonies, Gremlins y para no ir tan lejos, la última temporada homenajea a Alien, Terminator, el Día de los Muertos y Volver al Futuro. 

Pareciera que todo lo pop le sirve. Es más, en la última temporada liberada por streaming, las chicas de la serie, todas preadolescentes y con las hormonas zapateando, escuchan y quieren ser igual a esa Madonna enfundada en encajes, recubierta de lycra y exótico crucifijo del video Like a Virgin. La cantante norteamericana es rememorada en más de una ocasión. Y aquí es donde hay que detenerse. En Stranger Things las cosas no son tan extrañas como parecen y hay un recurso que se nos hace familiar y un poquito adictivo: la moda. Es ahí donde la serie pone especial énfasis, más cuando los protagonistas crecen y cada uno va adoptando un look y, a través de este, una identidad particular. 

Ante este fenómeno, resulta imposible que las marcas de hoy hayan aceptado quedar fuera. Incluso, hay algunas que ya usan a los actores de la serie como rostros de sus nuevas campañas. 

 

La estética ochentera y nostálgica de la serie inspirada en un pueblo de ficción, llamado Hawkins, llegó en octubre del año pasado a la cadena de ropa española Pull & Bear, con una colección limitada de polerones y camisetas con estampados de la serie que se agotó en tiempo récord. Sin ir más lejos, H&M adoptó la temática de la serie en su colección verano 2019, que incluye trajes de baño rojos de una pieza, toallas, viseras, hawaianas y poleras con el mensaje “Lifeguard. Hawkins Pool”, en las que el actor Dacre Montgomery (el salvavidas Billy en la serie) es su rostro principal.

 

 

Nunca podremos olvidar a Barb. La chica regordeta y pelirroja, amiga de Nancy Wheeler, que por estar una noche sentada al borde de una piscina mojando sus pies (¡a quién se le ocurriría semejante osadía!) es esfumada de la faz de la tierra por una criatura nuclear. Aunque su personaje era bastante insípido y poco importante, este hecho lo cambió todo. Desde entonces, se convirtió en un culto. Muchos aún esperan que esté con vida y vuelva de alguna otra dimensión. Lo mismo sucede con la marca española de anteojos Flamingo. En la espera, esta lanzó una colección inspirada en Barb. Lo mejor es que son unisex, están hechos de acetato laminado, formato grande y personalidad. Cada diseño tiene ese toque retro, pero logran verse ultramodernos y, lo mejor de todo, es que  no cuestan más de 50 euros.

 

Nike tampoco se quedó inmutable ante el frenesí mundial y lanzó una pequeña colección que incluye zapatillas, gorras, poleras y buzos. La línea llamada “Hawkins High” salió a la venta a fines de junio e incluye coloridas zapatillas con aires retro. Modelos clásicos como las Cortez, las Blazer y las Air Tailwind 79, todas con el logotipo de la marca muy presente. 

 

IKEA toma los años 80 en una colección accesible y bien concebida que incluye objetos inspirados en el hogar de Will y su madre, Joyce, interpretada por Winona Ryder. El resultado es la recreación de la sala de estar, incluso con ese juego de luces que se encendía y se apagaba durante la primera temporada (¡cómo no recordarlo!). 

 

 

YSL Y LOEWE

Las firmas de alta gama tampoco quisieron quedar fuera del fenómeno. El actor Finn Wolfhard, que interpreta en la serie a Mike Wheeler, uno de los cuatro chicos de la pandilla, es el nuevo rostro de la campaña publicitaria de Saint Laurent. Con solo 16 años y look rockero, Finn es fotografiado en blanco y negro por David Sims y representa con desbordante naturalidad parte de la colección otoño-invierno, la que incluye pantalones ajustados, camisas, chaqueta de cuero, corbata skinny y anteojos de sol. Es la visión juvenil y elegante de Saint Laurent que el chico de Stranger Things lleva con gracia. 

 

Su compañero de reparto, Charlie Heaton, que interpreta a Jonathan Byers, el otro hijo del personaje de Winona Ryder en la serie, fue elegido como rostro de campaña de la marca española Loewe. Fotografiado nada menos que por el legendario Steven Meisel, acá la apuesta parece ser más jugada: el actor aparece con una pose muy sexy en un backstage, con una camiseta blanca, despeinado y con un labial rojo difuminado en un costado de la boca, en un claro mensaje de la firma por romper los estereotipos de género. Además de demostrarnos que lo extraño puede ser la más fascinante adicción. Al parecer, seguiremos invadidos por la década de Madonna, Reagan y el Challenger; las chasquillas empinadas y el glitter no nos dejarán ir tan fácilmente. Hay Stranger Things e influjos de nostalgia retro para rato. 

 

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