EL OPTIMISMO DE PRADA

October 22, 2019

Optimist Rythm es el nombre de la colección masculina SS20 que la casa de moda italiana presentó en China. Fue la primera vez que un evento de esta envergadura se hacía fuera de Milán, y como buena suerte de principiante, su debut internacional fue un absoluto éxito.

 

por Valentina Espinoza

 

 

Fue la primera vez en su historia que Prada trasladó su desfile de menswear a un lugar fuera de Italia. ¿El destino? Nada más y nada menos que la moderna Shanghai, y fue con motivo del 40 aniversario del hermanamiento entre la ciudad asiática y Milán. Hasta ahí se trasladaron editores de moda, estilistas, celebridades y, sí, también influencers. “China siempre ha ocupado una posición destacada en el imaginario de Prada”, declaraba Miuccia Prada luego del anuncio del desfile. “La actitud y la identidad de Shanghai, su fusión dinámica de pasado y presente, de lo viejo y de lo nuevo, generan intercambios e interés de forma constante”.

 

Si el destino escogido ya era atractivo, la puesta en escena por todo lo alto confabuló para que la propuesta primavera-verano 2020 sobre la pasarela fuera explosiva: un espectáculo basado en el lema “Bienvenido al placer”, que incluyó los códigos clásicos de la moda masculina reinventados en proporciones exageradas, muchos juegos de layering y looks de sastrería tradicional reinventados con un toque lúdico y osado.

La prestigiosa OMA –Office for Metropolitan Architecture– fue la oficina escogida para desarrollar un montaje memorable en el silo de Mingsheng –en la ribera este de Shanghai–, una antigua bodega de almacenaje de trigo y cereales, la más grande de Asia, que también es patrimonio industrial del país. Pese a lo desafiante de transformar este espacio industrial frío y tosco en un receptáculo de alta moda, el resultado sorprendió a los asistentes y a la prensa, que una vez más se rindieron ante la genialidad de la casa de moda italiana y ante la mente brillante detrás de esta. 

 

 

Oda nostálgica

 

Prada rescató algunos diseños del pasado y estampados análogos –como casetes y cámaras fotográficas con rollo– y los incorporó en prendas técnicas, de streetwear y alta sastrería como si fuese lo más normal del mundo. Algo así como un retrofuturismo que solo su mente podía concebir. Por eso, hablar de nostalgia tiene sentido si nos referimos a lo que se vio en la pasarela. La directora creativa señaló que “la colección está animada por un espíritu de confianza, de disfrute, de positividad y posibilidades ilimitadas”. Quizás por eso se propuso jugar con contrastes entre largos y siluetas, con el fin de darles más dimensión a las piezas. Un highlight fueron las camisas de bowling alargadas y cuadradas que contrastaban con pantalones cortos hasta la rodilla, una invitación a desafiar lo convencional y la percepción típica de las formas del cuerpo. Para el próximo SS20 Prada dejó de lado el flúor de temporadas anteriores y se decantó por los colores pasteles y tonalidades neutras. También por el caqui y negro en emblemas sartoriales de la cultura popular, en una interesante fusión entre alta sastrería y deporte. Un halo romántico que logró suavizar el aspecto frío de la imponente instalación industrial china. Además, y muy en tendencia con los tiempos que corren, convocó para desfilar a Nathan (antes Nathalie) Westling, quien fue modelo femenina hasta hace muy poco y que hoy se reconoció como transgénero y renunció a su anterior actividad. 

 

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