ICON: CRISTIÁN ARRIAGADA

June 28, 2018

Es dueño de una impronta que lo delata y que deja en evidencia que es médico por convicción. Su energía está puesta en ayudar a pacientes y familiares que han sufrido quemaduras graves. Desde la cirugía plástica, estética y reparadora, pone su vocación al servicio de los demás.

 

Por: Loreto Arancibia

Fotografía: Ángel Esquerre

 

 

INICIOS

Reconoce que a los 18 años es difícil tomar una decisión profesional asertiva, por lo que más que pensar en qué quería estudiar, solía imaginar en qué le gustaría desarrollarse cuando fuera profesional. Siempre le pareció atractivo buscar una solución integral a los problemas de las personas. La medicina parecía la profesión ideal para combinar conocimientos y herramientas como la creatividad y la capacidad de amoldarse a las necesidades de cada paciente. “Era una carrera que no me obligaba a usar corbata y estar sentado en un escritorio. Cosas que me parecían muy aburridas”. 

 

MÁS QUE CIRUGIA PLÁSTICA

La cirugía plástica, afirma, es mucho más de lo que la gente conoce o ve en los medios. “Nosotros trabajamos con personas en todas las etapas de su vida y en todas las partes del cuerpo. Un día te llaman por un recién nacido con una malformación, al siguiente por un adulto con un accidente y en la noche por un abuelito postrado con una herida compleja por el apoyo. Eso te obliga a ser versátil y a trabajar en conjunto con todas las otras especialidades”.

 

SERVICIO SOCIAL

“Desde el inicio de nuestra formación pasamos gran parte del tiempo en hospitales públicos, que se convierten en escuelas y los pacientes en profesores. Es ahí donde uno transforma la vocación en la verdadera pasión por el servicio a los demás y se da cuenta de la tremenda necesidad que existe”.

 

FOCO

Actualmente su foco está en la recuperación de las personas quemadas. Desde hace alrededor de ocho años trabaja en el Centro de Referencia Nacional para los adultos quemados graves y, desde hace tres, como jefe de este servicio. “Ha sido un tremendo desafío y creo que hemos podido hacer una diferencia. Nuestro trabajo ha generado cambios que le agregan valor al servicio público y un impacto en la percepción y experiencia de los pacientes y familiares, frente a un evento tan traumático como una quemadura grave”.  

 

SU APORTE

Desde que le ofrecieron ser jefe de servicio supo que era su oportunidad para plasmar un aporte real a la salud en Chile. En el centro se reciben alrededor de 150 pacientes quemados graves de todo el país, lo que le permite analizar el problema con bastante perspectiva. “El desafío ha sido mejorar e incrementar el sentido de pertenencia de quienes trabajan acá y trabajar en la descentralización de esta patología, promoviendo y generando polos de desarrollo en regiones. Los cambios requieren de mucho trabajo y paciencia, pero creo que este año vamos a ver los frutos”. 

 

POTENTE DUALIDAD

Es un privilegio, dice, trabajar en la salud privada y pública al mismo tiempo. Es una suerte estar en dos mundos tan distintos de la medicina. “Aprovecho esta combinación para mantenerme creativo y en contacto con el lado más crudo de la medicina, en el que no se cuenta con toda la tecnología y las herramientas de la salud privada”.  

 

LO QUE VIENE

“Espero que este sea un año más tranquilo y que la salud nos acompañe como familia. El 2017 fue intenso, pero gracias a Dios y al apoyo de muchas personas salimos adelante. En lo profesional espero concretar proyectos que venimos trabajando los últimos tres años y que debieran posicionar a nuestro hospital como referente en cirugía plástica reparadora en Chile”.

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