ICON: KELLY TALAMAS

July 15, 2019

 

Kelly Talamas no sería la Kelly que todos conocemos sin la revista Vogue; pero ella es más que eso. La encontramos en Panamá y le sacamos varias carcajadas. Además nos mostró qué hay detrás de la Kelly que todos ven.

 

por Roberto Torres & Bernardita Braun

fotografía Michigan Rabbit

 

Podría haber sido Middleton, de hecho, se parece mucho a Kate, pero solo coinciden en una elegancia solemne. Kelly Talamas es linda, y su cuidada apariencia y modales reales resguardan una mente llena de precisión. A Kelly no se le mueve un pelo y da la sensación de que nunca se sale de libreto, pero no. Humana, muchísimo más de lo que proyecta, podría tomarse 20 capuccinos al día, comerse varios pedazos de pizza, pero conecta fácilmente con las emociones de los demás. Es sensible hasta la médula, y aunque no ande derramando lágrimas por esta vida, hay cosas que tocan su alma profundamente: su familia, el medioambiente, los animales, su hija. Su historia de vida no tiene nada que ver con esas de príncipes encantados. La suya incluye ambiciones, desafíos y mucho trabajo. También empatía  por todo aquel que la conoce fuera de su rol de exitosa profesional o ícono fashion. De sonrisa afable y mirada dulce, un atasco en el aeropuerto puede liquidarle el día, y eso que ha vivido gran parte de su vida entre escala y escala. Kelly Talamas creció  y vivió en Miami. Muy Estados Unidos será, pero la sangre latina corre peligrosa por sus venas, caliente, exactamente como la de su compatriota Celia Cruz. Pareciera que la vida también es un carnaval para ella: la ironía le brota fácil cuando se trata de escribir en inglés, y aunque no comparte el ritmo abrasador de la cantante, se mueve con convicción por esta vida.

 

 

El rap sí la seduce, y se le da con el mismo vigor con el que baila, entusiasmada, los éxitos de los 80. Parece que el pasado la llama con frenesí. Adora los 90 de Miami; es devota confesa de su estética y de esa vibra que pocos olvidan. Pero es la artesanía la que se lleva hoy toda su atención. Basta dar una vuelta por su Instagram para saber con exactitud qué pieza o qué diseñador emergente capta su ojo. Aunque Chanel sigue siendo Chanel para ella, y de eso jamás habrá duda. Varias cosas la conectan con esa firma; no solo su admiración por la estética y su adoración por Karl (a quien logró entrevistar durante la presentación de la colección crucero en el centro de La Habana, Cuba), sino que esa elegancia eterna que ella proyecta y que siente tan afín cuando se trata de llevar un collar de perlas, una chaqueta de tweed o un zapato con punta negra. Kelly, la periodista, vive en un mundo circundado de belleza y nada la saca de ahí. El fervor por la escritura, la ilusión por lo visual y un ojo clínico por los detalles enmarcan su mirada. Aunque partió como editora de moda, a los veintitantos llegó a ser la directora de la edición de la revista Vogue para México y Latinoamérica. El hito de una fábula personal que parte en Cuba, sigue en Coral Gables, continúa en el DF mexicano y se ubica, hoy, en Bogotá. Encontramos a la flamante señora Talamas de Rilliet en Panamá y la asediamos con un puñado de preguntas rápidas, y recibimos, a cambio, su escaso tiempo, un español un poco tropezado y varias carcajadas genuinas. Sabemos que Kelly ya no está en Vogue, que adora los viajes, las uñas blancas y los masajes; que se encanta con Latinoamérica, y que a través de sus hallazgos y sus lindas postales rinde un especial tributo a una tierra vibrante y de diseño fértil. Buena para dormir, hoy disfruta del sosiego de la maternidad. Pero su mente no se detiene. Pareciera que no va con ella eso de parar. Veamos cuánto le dura la calma.

 

¿Quién es Kelly Talamas?

Pues, ahora soy mamá, soy una mujer muy comprometida en todo lo que hago, desde el trabajo hasta la vida personal…, soy una persona muy apasionada, extremadamente creativa y muy curiosa.

 

Me gustaría saber cuatro cualidades que tienes y que son desconocidas para los demás.

Mmm, soy, I’m very stubborn. (Se ríe). Soy decidida. Cuando sé que quiero hacer algo, pues no paro hasta que lo hago. 

 

¿Un defecto?

Puede ser que soy muy stubborn, la verdad. O sea, como dije antes, sí, soy muy cabeza dura. Lo que quiero decir es que soy muy difícil para cambiar mi opinión cuando (se ríe) ya tengo la mente decidida.

 

¿Crees en la suerte o en las casualidades? 

Creo más en la suerte.

 

¿Pero la suerte para ti va hacia un lado más místico, esotérico o la encuentras implícita en un momento exacto?

Yo creo que en un momento exacto. O sea, yo creo mucho en el destino, entonces siempre estás en el lugar perfecto, en el momento que deberías estar. Si algo te sucede es porque era para ti.

 

Hablando de belleza, un paso de belleza, solo uno. El que te hace sentir fantástica. Sin tiempo, sin nada.

Yo uso mucho un gel para poner en los ojos cuando estoy cansada, si estoy de viaje, antes de un evento, pues siempre me ayuda a refrescar los ojos. También tomar agua caliente con limón todas las mañanas.

 

¿Labios nude o rojos? 

Nude. 

 

¿Qué es lo primero que haces al despertar?

Pongo el snooze como por una hora. Así empieza mi día siempre, porque me gusta dormir mucho, y luego estoy tarde, entonces siempre estoy corriendo para arreglarme o ir a cualquier lugar.

 

Artículo editado para publicación digital. Encuentra todas las imágenes y la entrevista completa en edición impresa. ISSUE #28 disponible en quioscos y supermercados del país. También disponible en formato digital en Zinio.

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