NAOMI CAMPBELL: BLACK PANTHER

August 10, 2018

 

Lleva más de 30 años como modelo y asegura estar seriamente implicada en varias causas humanitarias. Mujer con carácter, Naomi Campbell acaba de recibir el premio CFDA de honor a icono de moda.

 

Por Claudia Sáiz

 

Ella, que solía cantar ‘Freedom’ con George Michael en el célebre videoclub en el que enseñaba sus increíbles atributos junto a otras supermodelos de los 90 (Linda Evangelista, Christy Turlington, Cindy Crawford y Tatiana Patitz), ha recibido este año el premio CFDA (Council Fashion Design Awards) de honor a icono de moda. La máxima distinción de esta ceremonia anual. Aquí no vamos a recurrir a los tópicos de siempre para definir a una de las personalidades que más han influenciado la moda de entre siglos. Nos basta un detalle para saber a qué tipo de mujer nos referimos. Aunque a los diarios de medio mundo les encanta hablar de ella, últimamente la modelo se involucra, cada vez más, en las causas más nobles a las que les pone todo su empeño. Como cuando pronunció su discurso en los Mandela Legacy Awards. Allí, subida al estrado, frente a la familia de Mandela y el quién es quién más representativo de la lucha por los derechos civiles recordaría que, si de algo han servido los centenares de portadas y las decenas de campañas que ha protagonizado durante más de 30 años, ha sido para llevar a cabo una misión más compleja, pero mucho más satisfactoria que la de posar: “Lucho por cambiar la percepción de la moda. La diversidad debería ser la norma, no la excepción”. 

Antes de mayo del 68, la entonces directora de Vogue Paris, Edmonde Charles Roux, fue despedida por querer publicar la foto de una modelo negra en portada. Veinte años después, en 1988, una joven llamada Naomi Campbell saldaría esa histórica deuda. Tres décadas más tarde, la maniquí más famosa del mundo puede presumir de tener las puertas de la Casa Blanca abiertas, de haberse entrevistado con grandes personajes como Vladimir Putin, Hugo Chávez o Cristina Kirchner, de haber construido escuelas en comunidades pobres alrededor de todo el globo junto al Dalai Lama y es la mujer que Nelson Mandela apodó como su ‘nieta honoraria’ por su compromiso con el Congreso Nacional Africano. A través de su fundación Fashion for Relief, una organización sin fines de lucro, Naomi moviliza la industria de la moda para recaudar fondos a favor de causas humanitarias. “Mandela siempre me decía: ‘Tienes que aprovechar quién eres para hablar fuerte y alto de las cosas que te preocupan’”, recuerda. Fue él quien le enseñó a la modelo a nadar entre el lujo sin ahogarse.

 

 

Su cometido actual es reivindicar la igualdad entre razas y sexos, rememorando, con su estética y sus palabras, a las grandes activistas de los 70, con Angela Davis a la cabeza. Porque, además de su labor al frente de Fashion for Relief, Naomi colabora junto a Bethann en el colectivo Balance Diversity, una iniciativa que defiende la diversidad racial en la industria de la moda. “Cuando empecé en esto, en el año 86, había asiáticas, negras, indias y chinas. En cambio, hoy no es así. Me duele profundamente saber que todavía tenemos que sentarnos a hablar de esto. Pero hay que hacerlo”, afirma, y continúa: “La belleza es algo muy personal. Si tuviera que aconsejar sobre este tema, diría que cada uno debe dejar que brille lo bueno que tiene dentro”. Puede parecer una frase manida, y más viniendo de una de las mujeres más bellas del planeta. Sin embargo, la pronunció al recoger otro galardón que no premiaba su carrera de modelo, sino su ingente labor como defensora de los derechos civiles. “Intento ser honesta con lo que hago. Me comprometo con las cosas que entiendo”. Le llaman diosa, pero es 100% de carne y hueso.

 

Nacida en Londres en 1970, de una madre jamaicana y un padre mitad chino, Naomi vivió su infancia viajando por Europa por el trabajo de su madre, una bailarina de danza moderna. A los 12 años participó en un videoclip del grupo pop Culture Club y a los 15 fue descubierta por un cazatalentos mientras compraba en Covent Garden. Su primer trabajo fue una portada de ELLE UK. En 1988, el diseñador Yves Saint Laurent amenazó a una conocida revista de moda con quitar la publicidad si ella no era portada (la primera con una negra). Y después de que bautizaran a Naomi Campbell, Christy Turlington y Linda Evangelista como la Santísima Trinidad, Linda advirtió a una firma italiana: “Si no contratáis a Naomi, tampoco nos tenéis a nosotras”. ¿Conoces a otra modelo que haya sido portada de Time, segunda voz del cantante Quincy Jones y que haya entrevistado a Vladimir Putin para la edición británica de GQ? ¿Qué otra puede convertir un par de zapatos de Vivienne Westwood, de 25 cm de plataforma, en un objeto del museo Victoria & Albert solo porque se tropezase con ellos en 1993? ¿O quién, con más de 40 años, es capaz de arrancar gritos de emoción a un hastiado público fashion con su aparición sobre la pasarela? Tras cerrar el desfile de Roberto Cavalli el pasado mes de febrero, con un vestido de escote hasta el ombligo, el diseñador dijo: “Si hubiese un Oscar para la mejor modelo del mundo, sin duda se lo daría a Naomi Campbell”. Sin embargo, a pesar de toda esta enumeración, siempre será recordada como aquella superdiva de los 90 con antecedentes penales y espectaculares golpes de cadera al caminar. Hacemos un breve pero obligatorio repaso de sus delitos. En 1993 la agencia de modelos Elite la despidió y publicó un comunicado en el que se leía: “No hay cantidad suficiente de dinero o prestigio para justificar el abuso”. En 1999 ingresó en un centro de rehabilitación por adicción a la cocaína y al alcohol. En 2007 se declaró culpable por agredir a su asistente personal con un móvil, fue a clases para controlar la ira e hizo servicios a la comunidad. En 2008, British Airways le prohibió viajar de por vida con ellos tras una pelea por perder su equipaje. En 2010 se vio implicada en un escándalo de diamantes de sangre por recibir, presuntamente, un puñado de estas piedras del presidente de Liberia. Y seguramente es la única persona que, al ser llamada para testificar en La Haya, pronunció bajo juramento: “Esto es muy molesto para mí”. Hoy se inclina hacia adelante y confiesa: “La reacción de la gente fue como si yo fuera la juzgada, cuando solo era una testigo citada a declarar”. Después de una emotiva entrevista con Oprah Winfrey en 2010, Naomi se tomó un año sabático para ‘conquistar sus miedos’. ¿El primero de la lista? “Alexander McQueen me sugirió que hiciese submarinismo. Yo no sabía nadar, pero me dijo que me relajaría”. También aprendió a esquiar. Volvió a subirse a un caballo tras un aparatoso accidente en la adolescencia. Se hizo fan de la dieta sin gluten. Viajó a Israel y estuvo un mes en la India practicando yoga, donde “solo unos pocos, entre ellos mi chico, sabían cómo localizarme”. Su novio era nada menos que el magnate ruso Vladislav Doronin, con quien vivió a lo grande hasta hace unos años. Ahora, centrada en ayudar a los demás, no cabe duda de que Campbell sabe canalizar su energía para fomentar cambios positivos en el mundo.

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