PERFIL: ERNESTO MOSSO

August 9, 2018

Más de 30 años lleva en Chile este refinado joyero mendocino. Le faltaron unos meses para titularse como abogado y siempre tuvo las ganas de ser arquitecto, pero la vida le tenía preparado otro camino. Lo suyo era y es crear tendencias, diseñando piezas que generen sentimiento y emoción.

 

Por Loreto Arancibia

Fotografías Gentileza Mosso

 

 

En 1988 fundó la joyería Mosso y su éxito es tan rotundo que hoy tiene más demanda que oferta. Impecable, elegante de pies a cabezas y con un estilo desbordante, no deja detalles al azar. Lo suyo es estética, alma y calidad, cualidades que plasma en su afición por los autos antiguos, la decoración de su casa, sus outfits, y por supuesto, su trabajo. Descendiente de una familia italiana que se desarrolló en diversos negocios, entre vinos, ganadería, forestal y leyes, Ernesto Mosso rompió los esquemas y siendo todavía estudiante comenzó a trabajar con un anticuario francés.

 

La joyería nació fuera de todo pronóstico. La idea inicial era abrir un negocio para comprar y vender antigüedades, tenía 24 años y su pasión eran los relojes de época. Así abrió Antique & Geneve en General Holley, cuando era el barrio top de Santiago. El día en que vendió un collar que querían dos personas fue cuando la historia comenzó a tomar un camino distinto. “La que no alcanzó a comprar me pidió que le hiciera una copia y me pareció horroroso. Como no tuve opción me puse a diseñar y quedó preciosa. Luego me encargó otras cosas, y sin darme cuenta, descubrí que diseñar era mi pasión”.  

 

Hoy, las joyas Mosso se identifican a mediana distancia. Son productos con un concepto estético bien definido, joyas enfundadas por dentro, con un engaste hecho a la perfección y casi siempre con influencia Art Déco. “Me fascina lo geométrico, lo lineal, limpio y que permanece por siempre”.

 

“Claramente, no inventé la rueda, pero siempre estamos mirando las tendencias del mundo, los accesorios femeninos: carteras, zapatos y autos de lujo, porque la inspiración puede venir del lugar o de los momentos menos pensados”.

 

Ernesto no hace nada “look like”, lo de él es diseñar con metales preciosos, como platino, oro y piedras preciosas. Trabaja una calidad altísima, denominada full cut y con piedras de la más alta calidad.

 

 

“Lo primero es seducir, provocar emoción con algo exclusivo y único. La base es que el cliente se enamore, que desee esa joya y la luzca con orgullo, porque solo unos pocos la poseen. Vivo de una actividad que está dirigida a las emociones, porque mis consumidores no compran productos, compran sensaciones. Es que tuve la suerte de comprar y vender piezas de arte y joyas de las más diversas épocas. Compré mucho de los mejores años de Europa, las joyas top del planeta, y aprendí a reconocer las mejores piezas de los últimos 100 años y a valorizar una pieza bien hecha. Fue una gran escuela”.

 

Su tiempo libre lo destina a jugar polo y a mirar autos clásicos. “Me gustan los animales, las plantas, los árboles. Necesito de la naturaleza para no perder el equilibrio. También me hace muy bien viajar con sentido, para inspirarme y valorar todo lo que tenemos”.

 

Acerca del futuro, reconoce que le gustaría dejar su empresa en la familia. “Hoy mis niños están enfocados en sus cosas y no quiero contaminarlos con mis sueños. Solo quiero que sean buenos tipos, consecuentes, valientes y que se la jueguen por un ideal. Que sean personas íntegras y se atrevan a vivir su propia leyenda”. 

 

Por ahora está enfocado en desarrollar el proyecto de e-commerce para las nuevas generaciones y clientes en regiones y fuera de Chile. Y ¿su sueño?, abrir una boutique Mosso, nuevamente en Estados Unidos.

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