KAIA GERBER

July 25, 2018

A sus 16 años, Kaia Gerber, la hija de la topmodel Cindy Crawford, ha eclipsado a los gurús y las firmas de moda con su estilo y sus movimientos sobre la pasarela. Ahora representa a Omega como embajadora e imagen de su línea Trésor.

 

 

Fotografías: Omega

Texto: Claudia Sáez

 

Ocho de septiembre de 2017. Han pasado cuatro días desde que Kaia Gerber (California, 2001) ha cumplido 16 años. Es una fecha clave en la biografía de esta joven, la modelo del año, la it girl en la que todos se fijan y que acapara los flashes de las cámaras en cada uno de los desfiles de moda. Ese fue el día en que la hija de Cindy Crawford se subió por primera vez a una pasarela. Acababa de celebrar su cumpleaños número 16, la edad mínima exigida para poder desfilar en Nueva York, y cumplía la profecía de su prodigioso linaje. Y allí estaba ella para festejarlo, vestida de Calvin Klein. “No hay palabras para describir cómo me siento”, dijo Kaia en su cuenta de Instagram. “Qué contenta estoy por ti en tu primer desfile de la temporada”, dijo su madre en la suya. Su nombre suena en los departamentos de casting de Hollywood y la industria de la moda internacional, y poco a poco empieza a forjarse un nombre por sí misma. Valiéndose de un estilo que venera la comodidad y el minimalismo, y con la impronta que las top models de los 90 manifiestan en todos y cada uno de sus rasgos, Kaia Gerber ha enarbolado, como si de un trofeo se tratara, el testigo de su madre como nueva embajadora de la casa relojera suiza Omega con su colección ‘Trésor’ en una campaña firmada por el fotógrafo Peter Lindbergh.

 

 

¿De qué manera eres una joven de 16 años absolutamente normal? 

Por cómo vivo mi día a día. Siempre he sido un alma madura, pero no hago nada fuera de lo normal. Cuando vuelvo a casa, paso tiempo con mi familia, cocinamos juntos… y todavía estoy en el colegio. Vuelvo de París y al día siguiente estudio Cálculo. Cuando Omega me tanteó para ser la cara de la colección ‘Trésor’, fue el momento en el que me dije: ‘Es fantástico, voy a hacer esto por mi cuenta’. Es muy emocionante, por supuesto, pero no hay que dar nada por sentado. Mientras, sigo estudiando en el colegio online, trato de no perderme ninguna de las clases. Siempre he sido buena alumna y le doy la importancia que tiene para mi futuro. Ahora soy consciente de que he de conciliar el colegio con mi trabajo de modelo. He realizado pruebas de química y no creo que se me dé mal del todo. Mi madre estudió Ingeniería Química, así que, ¿quién sabe?

 

¿Cómo te tomas la fama?

Con humor y paciencia. Aún sigo sorprendida. Si alguien grita mi nombre, le miro como: ‘Espera, ¿hablas conmigo?’ Siempre me pilla desprevenida. No creo que exista un momento concreto en el que haya abierto los ojos. Creo que tenía 13 años cuando alguien empezó a seguirme en Instagram (hoy suma más de tres millones de seguidores) y pensé: ‘¿Cómo me ha encontrado?’. Eso sí, procuro que esta repentina atención no afecte mis rutinas y evito darle importancia. Creo que la gente debería hacer lo que de verdad desea hacer, sobre todo cuando tienes tan solo 16 años. Y eso es lo que trato de cumplir día a día. 

 

¿Cuál ha sido hasta la fecha el momento más emotivo de tu carrera?

Seguir los pasos de mi madre como embajadora de Omega. Cuando tenía seis años viajamos junto a ella a los Juegos Olímpicos de Pekín. Lo recuerdo como una de las experiencias más emocionantes de mi vida y como un viaje familiar. Creo que eso me llevó a querer trabajar con ellos. En el otro lado de la balanza, valoré el vínculo entre Omega y la responsabilidad social. Crecí en sus valores familiares. También tengo un buen recuerdo del viaje con mi madre con Omega y Orbis, su hospital ocular aéreo, a Perú, donde pude ver cómo emplean su infraestructura para ayudar a otra gente. Respecto de ‘Trésor’, creo que es algo más que un objeto que da la hora. Para mí significa un referente del estilo clásico y todas esas sensaciones que despierta cuando lo llevas en la muñeca.

 

Has viajado por el mundo con tu madre y Omega Orbis, y estás muy involucrada en causas solidarias. ¿Cuáles son los principales asuntos que preocupan a tu generación?

De mis padres he aprendido que cuando más felices son es cuando ayudan a los demás. Eso es algo que me han inculcado y no creo que pueda encontrar ese tipo de felicidad en otro lado; la forma que te hace sentir el saber que estás contribuyendo al cambio. Lo hago siempre que puedo, me encanta colaborar junto a mi madre con American Family Children’s Hospital, donde su hermano recibió tratamiento.

 

Entrevista editada para publicación digital. Leer entrevista completa en edición impresa, ISSUE Vol. 22.

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