RICCARDO TISCI: EL VIRTUOSO DE LA AGUJA Y EL DEDAL

March 13, 2019

Conocido como ‘hijo de la anarquía’ y ‘príncipe de las tinieblas’, el diseñador italiano Riccardo Tisci aterriza en Burberry con el fin de estampar su sello más transgresor y urbano, sin olvidar la tradición de la casa británica.

 

Por: Claudia Sáiz

 

 

‘Preciosa’, ‘extraordinaria’, titulaban los medios especializados en moda sus crónicas a raíz de la primera colección Primavera-Verano 2019 de Riccardo Tisci, ‘Kingdom’, para la casa centenaria británica Burberry, presentada en septiembre de 2018 en Londres. Un rol, el de director creativo, que adoptó el 12 de marzo de este año, tras 12 años en la casa francesa de Givenchy. Como él muy bien expresó en sus redes sociales: “Tengo un enorme respeto por la herencia británica de Burberry y su concepción global, y estoy muy emocionado por el potencial de esta marca excepcional”. Un potencial del que ha sacado su lado más vanguardista y transgresor con el fin de reinventar las prendas más icónicas junto con un estilo british rebelde. “En los últimos 12 años he hecho muchas cosas, colecciones de alta costura, trajes para conciertos, vestidos para la alfombra roja, diseño de accesorios… Lo he pasado muy bien, tanto con la ropa de mujer como con la de hombre. La moda es todo. Mi cabeza y mi corazón”, cuenta Riccardo Tisci, y continúa: “Ya sabes, vivimos en un mundo sobreexpuesto. Todo es inmediato, todo es ‘ahora’ y nadie piensa en el mañana; nadie piensa, incluso, en el ayer. Pero realmente no quiero quedarme encerrado en el presente, me gusta un buen recuerdo y todavía tengo sueños y esperanzas para el futuro”. El diseñador cree que “la sabiduría en el trabajo, por supuesto, no es la misma una década más tarde”, porque “has crecido y aprendido muchas cosas de las que antes no tenías ni idea cuando entras en una de las casas de moda más importantes del mundo”, pero que los sentimientos son otra cosa. Eso no cambia. “La pasión permanece intacta”, en sus palabras. Y justo sobre esa pasión hablamos, sobre esa relación entre amor y moda que Riccardo sigue empeñado en cultivar frente a su nuevo puesto en Burberry. “La moda es un sueño y debería serlo para cualquiera. Todos tenemos derecho a soñar”. Y, precisamente, sueños era lo único con lo que contaba el joven Riccardo Tisci, que se crió con su madre, Emelinda, y sus ocho hermanas en el seno de una familia humilde. Pero con mucho amor.

 

Su vida, de hecho, puede trazarse uniendo puntos que dibujan un corazón sobre un papel. Nació el 1 de agosto de 1974 en Taranto, una ciudad costera en el sur de Italia. Con cuatro años perdió a su padre y, con solo 10, ya había conseguido su primer trabajo como albañil y pintor de brocha gorda. De adolescente, pasaba largas temporadas en casa de su abuela, por la sencilla razón de que allí podían permitirse el lujo de darle de comer. “Salí de la nada y me hice a mí mismo. Vivir en la pobreza te hace comprender que, cada mañana y cada noche, tienes que darle gracias a Dios por todo lo que te ha dado”. Y lo que Dios le ha dado a Tisci es, indiscutiblemente, un talento innato para la moda. A los 17 años diseñaba estampados para Missoni y Paloma Picasso, pero triunfar en Italia era imposible para alguien sin recursos, así que decidió marcharse a Londres, con grandes sueños y vivencias, donde hizo todo tipo de trabajos para sobrevivir y no perdonó una noche en la discotheque. Mientras tanto, logró una beca para estudiar en la mítica escuela St. Martins, donde se formaron Alexander McQueen, Stella McCartney y John Galliano. Y allí fue donde el joven Riccardo lloró a lágrima viva por las duras críticas de sus profesores, algo que, finalmente, le ayudó a reafirmarse en su determinación para triunfar en el mundo de la moda. Después, y tras pasar por el taller de Antonio Berardi, lanzó su propio sello, con el que llamó la atención de Louis Vuitton. Así, en 2005, con 31 años, estrenó su cargo en Givenchy (donde, según el entonces presidente, Marco Gobbetti, fue el único candidato que no citó a Audrey Hepburn en la entrevista). 

 

 

Por aquel entonces, esta casa era una pieza más en el engranaje de LVMH, pero hoy es una etiqueta mundial. A Tisci se le han dado los apodos de ‘hijo de la anarquía’ y ‘príncipe de las tinieblas’, por sus prendas elegantes, aunque también provocadoras e inquietantes, y también por la espectacularidad de sus shows, donde, según la crítica especializada, latían sentimientos góticos y osadía visual. Naomi Campbell en su momento confesó que siempre le acababan sorprendiendo sus diseños: “La diversidad de su trabajo es fantástica. Pasa de unas propuestas de tipo sastre y corte tradicional durante una temporada, a buscar la inspiración en África para la siguiente. Es absolutamente impredecible en todo lo que hace, aunque también hay una línea coherente en su producción, porque sus diseños siempre tienen un sentido”. ¿Y cuál es, Riccardo, el mejor mensaje que puede dar la moda al resto del mundo hoy en día? “Estoy con el amor, me siento en familia. Todos vivimos por amor; el amor es lo único que tiene un precio, una religión. Es lo que pone a todo el mundo al mismo nivel y de eso va todo esto. Realmente espero poder transmitir este mensaje, aunque sea solo un poco. No digo que eso vaya a cambiar el mundo, pero hará de este un lugar mejor”.

 

La otra gran relación de amor que el diseñador de Burberry ha cuidado a lo largo de estos años también tiene que ver con las mujeres. Mujeres enormes. “Tengo muchas musas, sí, pero yo diría que la que define cómo es mi estilo y la que se adapta a mi universo en todos los sentidos es Mariacarla Boscono. Ella fue mi primera musa y siempre será muy especial para mí. Estuvo allí desde el principio y fue de las primeras personas que creyeron en mí…, así que yo creo también en ella incansablemente”. De hecho, se emociona cuando habla de ella y las palabras brotan solas. “Hemos trabajado desde que estaba en la escuela. Hizo mi invitación de la graduación y también hizo todos mis look books. Desde entonces nunca nos hemos separado. Puede que algunas personas piensen que la idea de tener una musa es anticuada, pero creo que es algo muy bello, porque siendo un hombre que diseña para mujeres es importante tener la opinión de una mujer de verdad. Estar haciendo esto es mi sueño y es hermoso poder hacerlo realidad juntos”. Como prueba, la modelo no faltó en su debut, donde las clásicas gabardinas con forro de estampado tartán se mezclaban con faldas plisadas, pantalones rectos y vestidos de encaje con costuras aderezadas con flecos dorados, apliques brillantes y plumas. Incluso, con corsés superpuestos. O el body que lució Beyoncé en uno de sus conciertos este verano. “Paso mucho tiempo rodeado de gente magnética con un talento increíble y sería muy fácil perderse. Pero mis valores familiares me han hecho una persona que mantiene los pies en la tierra, así que siempre sé cuándo es el momento de trabajar o cuándo toca ser amable. Nunca creo estar por encima de nada y atesoro cada relación sana que he tenido con el paso de los años”.

 

 

El traspaso de poder de Christopher Bailey, el antiguo creador, al italiano ha funcionado de una manera óptima. Riccardo Tisci ha sabido imponer su legitimidad con disciplina, perseverancia y trabajo. Se remite al legado de la firma inglesa y se inspira abiertamente en él, con respeto, pero añadiendo su impronta, más original y contemporánea. Ha introducido en la Casa un romanticismo sensual, al tiempo que trabaja siluetas estructuradas en las que el grafismo y la pureza de los cortes se conjugan de manera maravillosa. “El toque de la calle es importante, simplemente porque es gran parte de quién soy como persona, parte de mi ADN. La calle es, en definitiva, donde está mi inspiración. Tienes que pensar en el círculo completo, no hay un momento de más orgullo para alguien que crea ropa que verla bajar a la calle, donde la gente la usa con sus propios giros, de una forma que tal vez yo ni habría pensado. Estoy siempre observando, sin cesar, no importa si se trata de un hombre en una discotheque en Berlín o una magnífica mujer chic en el sur de Italia. Siempre encontraré variadas ideas en la manera en que se visten para salir cada día”. Su inspiración siempre ha estado un peldaño por encima del sentido común. Esa capacidad de conectar con el público ha generado, por otra parte, cientos de copias. “Pero es normal. Cuando eres un diseñador con una cierta exposición tienes influencia en las personas. Tienes que aceptarlo, no hay otra opción. A veces es difícil ver cómo una visión personal termina en otros desfiles o en las tiendas de ready to wear en masa. Hay que aprender a vivir con ello. Te impulsa a desafiarte a ti mismo y a pasar de una visión a otra distinta”. Y él, en esto, es un maestro.

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