VERSACE HOME

June 7, 2019

 

Un caramelo supersónico. Así podría definirse el estilo que quiere imponer la casa de Gianni y Donatella para decorar ambientes durante la presente temporada. Una diseñadora norteamericana amante de la marca italiana fue la encargada de darle este ambiente kitsch espacial a un Palazzo del siglo XVIII ubicado en Milán y donde se mostró esta pegajosa y provocadora colección pensada para el hogar. 

 

Por Carlos Loyola Lobos

 

Estamos en medio de la última Semana del Diseño de Milán y es la primera vez que la casa Versace realiza una completa redecoración de su Palazzo ubicado en Via Gesù para presentar esta colección dedicada al hogar. El reinado queda a disposición de una paleta pastel, el estampado se apodera de animal print y mucha iluminación de neón circunda todo. A primera vista parece ser un gran chicle, tan hipnótico en su efecto, que es capaz de trasladarnos a la rebeldía de la adolescencia y a ese cándido momento en que intentábamos hacer un enorme globo con goma de mascar cítrica. 

 

 

Abundan las camisas de tamaño extragrande colgadas en medio de salas y pasillos, con estampados muy versacescos -si pudiéramos llamarle así al collage del bling-bling dorado, manchas de rojo, el blanco y negro como una mesa de ajedrez y las cabezas de medusa-. El talento detrás del frenesí es la diseñadora Sasha Bikoff, norteamericana con residencia en Miami y extremadamente fan de la casa de modas. Junto al artista canadiense Andy Dixon construyeron la imaginería de lo que debería ser una casa Versace. No es raro que la fantasía sea el eje de esta; si tuviéramos que definirla, sería como imaginar a Gianni Versace viviendo en la fábrica de chocolates de Willy Wonka, con pinceladas de Los Supersónicos. Eso, para que se hagan una sutil idea. Pero no seamos tan reduccionistas. Este es un festín para los ojos. Hay que ser bastante disruptivo para colocar tubos de neón en los pasillos de un palacio del siglo XVIII. Serán cinco líneas distintas de muebles que definirán la tendencia en diseño de interiores según la casa de modas italiana. Pop Medusa, Medusa, Jungle, Rhapsody y Logomanía son los nombres escogidos -no esperábamos otros, la verdad- y se transforman en un homenaje a lo icónico de la marca, hábilmente mezclados con referencias a la cultura popular. Jugando con el rococó francés del siglo XVIII, la era espacial de los años 60, el modernismo francés de los 70 y el Memphis Milano de los 80, lo que busca finalmente Sasha Bikoff es inspirarse en la campaña otoño-invierno del 94. Fotografiada en ese entonces por el famoso fotógrafo Richard Avedon, esta es el punto de partida de esta locura impregnada de buen diseño. Y la conexión que establece entre moda y hogar tiene por resultado una colección que no deja indiferente a nadie, y que llena de vida una casa y una figura que nunca dejan de vivir, de expresar, de expresarse. La diseñadora norteamericana crea ambientes en donde reinterpreta motivos clásicos de la marca, con referencias claras a imágenes y materialidad usada por Versace, llevándolo a este universo pastel, plástico, casi como si acá viviese la famosísima muñeca Barbie e iluminara su vida de poderoso neón. Más pop no puede ser. 

 

 

Bikoff diseñó cada una de las habitaciones de este Palazzo y la mezcla de estilos resulta ser tan repulsiva como gloriosa, tanto que haciendo un juego de palabras con la diseñadora, muchos le llamaron “Versasha”. Por su parte, a Andy Dixon le encargaron varios objetos nuevos para decorar el espacio. La más notoria es la serie de camisas en gran formato que cuelgan por toda la casa, desde el comedor hasta la escalera, estampadas con un tapiz que es puro homenaje a la casa de Gianni. En el patio, Sasha Bikoff montó palmeras, mucho neón y tapices en tonos metálicos, casi incandescentes. El icónico vestido verde de gran escote usado por J.Lo en los Grammy en la gala del 2000 se reedita acá en una versión rosada y con adornos de plumas, tendido en una silla Versace Home que le hace juego. Bajo la silla, una alfombra que mezcla motivos recurrentes de la casa: el rostro de Medusa, el blanco/negro como mesa de ajedrez y el animal print. Todo muy maximalista. Con este trabajo, Bikoff está cumpliendo un sueño y es enfática en admitir que esta es una carta de amor a la marca que ha idolatrado desde que era una adolescente. “Mi primer vestido de diseñador que usé fue un Versace. Cuando recibí la llamada de Donatella diciendo que amaba mi trabajo y quería que diseñara los interiores para presentar esta colección sentí que las estrellas se habían alineado”, cuenta orgullosa. 

 

 

Pero vamos desmenuzando esta colección en cada una de sus secciones. La línea Medusa juega con el cabello y las características del ícono mitológico del que se apropió la marca usando materiales como el mármol, el metal y el vidrio ahumado. La sección Jungle está más inspirada en muebles y objetos para la terraza, con motivos de palmeras, flamencos y animal print, lo mismo que la línea Pop Medusa. Pero mientras Jungle presenta hamacas, reposeras, linternas y mesas para fogatas, la Pop Medusa incluye sillas para la intemperie y cubos de vidrio de color que sirven como mesas o asientos. 

 

Por otra parte, la sección Rhapsody cautiva por su estampado barroco, impactando con un sofá con un tapiz caleidoscópico muy technicolor. Por último, la línea Logomanía recupera logotipos de la marca, líneas geométricas y sofás de cuero con reminiscencias bondage, todo lo que a Gianni tanto le gustaba. Los 90 están acá y jamás se vieron tan irreverentes. 

Sus creadores develan el poder de esta firma italiana, y las flores se las llevan Gianni y su hermana pelirrubia por igual. “A través de esta colección quisimos que Versace siga siendo rupturista en el uso de colores y estampados, y que lo represente con glamour y mucha confianza”, explica Sasha Bikoff. Su partner en este proyecto, el canadiense radicado en Los Ángeles, Andy Dixon, reinterpreta el mundo de estos hermanos con su singular punto de vista. Devoto de los estampados de flamencos, las camisas de seda y las ediciones vintage de la revista Playboy, todos protagonistas del imaginario de Gianni y Donatella, Dixon no puede ocultar su admiración. “Ellos cuestionan imágenes ícono en la historia del arte y las superponen con motivos del lujo como se entiende hoy, eso me parece sumamente atractivo y es donde me siento más identificado”, relata. Buena parte de esta colección será exhibida en la tienda Versace de la Galeria Vittorio Emanuele, en Milán. Un imperdible.

 

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